15 Ene EL IMPACTO DE LAS REDES SOCIALES EN LA GENERACIÓN “CASI”
Por Mercedes Sánchez
Coach Individual y de Equipos
Cada generación tiene un nombre y un estudio universitario, de esos de donde se sacan las principales características que no solo la destacan, sino que la hacen distinta a las demás. Sin embargo, esta vez y con respeto a los de mi época, he decidido a título personal, bautizarla como la generación “casi”.
Venimos de familias numerosas, esas en los que éramos más de cuatro hijos, crecimos jugando en las calles entre el escondite, la comba, saltar a la goma, pegar el chicle en el timbre del vecino, jugar a las canicas, la rayuela o el churro, y si el tema era rodar, no podían faltar los patines de cuatro ruedas o las monaretas.
En nuestra preadolescencia, fuimos los interminables amantes de la silla junto al teléfono que luego de varias horas de charla, teníamos entre maromas, que empezar a desenredar. Cuando de música se trataba, éramos atletas – melómanos, amantes de Madonna, Queen, Guns N`Roses o Aerosmith. Siempre teníamos la radio cassete preparada para que entre los gritos de “silencio”, saliéramos de algún rincón de la casa corriendo para alcanzar a pulsar “rec” en el momento que sonaba la canción favorita y que con suerte, no era cortada por el anuncio de turno que lanzaba FM.
Nos sentíamos la generación más moderna porque a nuestras manos llegaba por primera vez el VHS, las caricaturas impresas a color y que decir de los videojuegos, sabíamos como ganar al Tetris, Mario Bros o Double Dragon.
Entre nuestros lujos no faltaba tener el vinilo de nuestro grupo favorito, las zapatillas de turno o ese cassete que con un adhesivo reunía el mejor recopilatorio de canciones grabadas en la radio para escuchar con los amigos.
En secundaria, cuando se hablaba de clases similares a las de tecnología, llevábamos nuestra máquina de escribir y un borrador que dejaba huecos en el papel, pero era necesario, si no queríamos repetir los ejercicios de mecanografía. Después, empezamos secundaria con la Olivetti y luego nos modernizamos con las máquinas de escribir eléctricas de IBM o Canon.
Y de repente, nos vimos en la universidad mezclándonos con los primeros estudiantes de tecnología, aquellos que aprendían sobre Microsoft y que soñaban con un título académico firmado por Bill Gates o dominaban como magos el teclado del ordenador.
A golpes y miedo, tuvimos que afanarnos a dejar de lado la maquina de escribir para adentrarnos a la llegada del ordenador y con este, internet para luego estrenarnos con nuestros correos de Hotmail. Sin darnos cuenta, nos convertimos en “expertos- novatos” de los cambios tecnológicos que irrumpieron en nuestras vidas. Que levante la mano, a quien no se le borró el trabajo de 20 páginas, mientras se fue la luz, se le olvidó grabar o marcó la tecla equivocada que decía “delete.”
Y quien no se enamoró y salió corriendo por un mensaje de beeper o creyó que después del primer teléfono móvil de Motorola, no habría nada mejor en tecnología.
A nosotros, nos tocó asumir con resignación, expectación y miedo, el “ya casi” y es así como entre las charlas de amigos nunca faltó el “ya casi lo tengo,” “ya casi aprendo” o el “ya casi lo domino” y dejamos con admiración y respeto el título de experto, a aquellos que por las largas horas de estudio, inteligencia o habilidad, dieron la cara por nuestra generación y fueron los reales protagonistas de la aceptación de la tecnología en nuestra sociedad.
Hoy muchos de nuestros hijos no saben que es una cabina de teléfono, no creen que salíamos a la calle sin teléfono y no entienden porque las fotos de juventud no fueron publicadas en Pinterest o Instagram y menos porque nos seguimos llamando por teléfono, si para eso están los mensajes de Whatssap. Lo mejor, es que seguimos siendo la generación “casi” porque cuando creemos que estamos al día para ayudar a manejar las redes de nuestros hijos, aparecen aplicaciones, juegos y elementos que no nos queda más remedio que dejar pasar o por el contrario decir: ya casi lo tengo aprendido.
Lo cierto, es que este tipo de cambios, nos permitió vivir una revolución emocional donde en algún momento pudimos movernos entre la libertad, el fracaso, la responsabilidad, la constancia, la paciencia y el éxito de no solo sobrevivir como principiantes y primeros integrantes de la tecnología, sino aprender a esperar y ser capaces de desenvolvernos entre la abrumadora cantidad de herramientas e información disponible a través de las redes, así como asumir sus cambios y crecer con valentía ante su llegada.
Mercedes Sánchez
Community Manager &
Coach Individual y de Equipos
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