Por Mercedes SánchezCoach Individual y de Equipos
Tras despedir el verano, damos paso al otoño lo que implica además de sujetar entre las manos el abrigo, dejarnos sorprender por la lluvia, caminar mientras crujen las hojas muertas entre los pies y entrar a un escenario donde hay un delicado marchitar.
Las personas seguimos gastando un tercio de nuestra vida en nuestro trabajo, un tiempo en el que también es importante aprender a generar espacios para crear, sentir, creer, experimentar, renovarnos, hacer e innovar sin perder en el camino la naturalidad y la diversión.
Las ventajas que trae enero es que venimos de una época donde la alegría, las celebraciones entre la familia y los amigos, nos han generado esas ganas de ilusionarnos, emprender, arriesgarnos por hacer cosas nuevas y alcanzar propósitos que como único fin, buscan que seamos y estemos mejor.
Cuando se acaban las fiestas y los encuentros quizás más entrañables del año, es cuando surge un gran nivel de optimismo y esas intenciones de hacer cambios o marcar nuevos objetivos. Queremos que nos ocurran cosas nuevas e importantes.
La palabra gracias, genera un vínculo entre las personas ya que no solo surge con la única intención de que llegue al otro, sino que es una importante señal de respeto y valor. Es una manera de ser consciente que se tienen limitaciones y que se necesita de la ayuda de los demás para cambiar las cosas y lograr hacerlas.
Por Mercedes Sánchez Coach Individual y de Equipos
Son muchas las veces que decimos que la vida es un idioma difícil de traducir, un lenguaje que también incluye al silencio, una herramienta que se usa para saber cuándo debemos callar o cuándo debemos hablar, pero también se usa para dejar a un lado, nuestros sentimientos y pensamientos.