Para olvidarse por completo de la rutina laboral, disfrutar de las vacaciones y regresar con un alto nivel de rendimiento a la empresa, se aconseja un mínimo de 7 a 14 días de descanso continuo.
Cuando se acaban las fiestas y los encuentros quizás más entrañables del año, es cuando surge un gran nivel de optimismo y esas intenciones de hacer cambios o marcar nuevos objetivos. Queremos que nos ocurran cosas nuevas e importantes.