Por Mercedes SánchezCoach Individual y de Equipos
Tras despedir el verano, damos paso al otoño lo que implica además de sujetar entre las manos el abrigo, dejarnos sorprender por la lluvia, caminar mientras crujen las hojas muertas entre los pies y entrar a un escenario donde hay un delicado marchitar.
Cuando se acaban las fiestas y los encuentros quizás más entrañables del año, es cuando surge un gran nivel de optimismo y esas intenciones de hacer cambios o marcar nuevos objetivos. Queremos que nos ocurran cosas nuevas e importantes.