01 Feb ERES UN PESADO
Por Mercedes Sánchez
Coach Individual y de Equipos
Recuerdo que le dije a mi hijo, llámame cuando llegues con la bicicleta al parque, así lo hizo pero como todas las madres, no estamos tranquilas hasta que regresan a casa.
15 de abril
Solo treinta minutos después recibo la llamada de un policía diciendo que por favor nos reuniéramos y que no me asustara que el niño estaba bien, palabras que aunque suenen tranquilizadoras, no lo son hasta el momento que te reúnes con tu pequeño y con tus propios ojos te das cuenta que efectivamente era así.
Aparcar el coche nunca antes había sido tan rápido, y si me preguntaran que recuerdo de ese momento solo puedo decir que veía imágenes, solo veía pasar deprisa las luces del coche del policía y un circulo de personas, sin saber que había dentro de él, solo imágenes.
Me fui tan deprisa como pude o quiza lo que los pies me dejaban, y allí estaba él junto a su bicicleta rota y un grupo de personas que no tuve ni tiempo de identificar. De pronto, están frente a mi ya no uno sino dos policías para explicarme que sin entenderlo, un joven se acercó a mi hijo para golpearlo y destruirle la bicicleta y cuando la gente, muchos de ellos adultos intentaron intermediar, el niño actuó violento con todos, motivo por el que ellos tuvieron que hacer acto de presencia y por el que me daban la autorización para entablar una denuncia contra esa persona que aún yo desconocía.
Me impacto la situación y más saber que a mi alrededor habían personas dispuestas a ser testigos de un hecho que seguía sin entender.
Solicité sin formas pero con convicción reunirme con aquella persona que había golpeado a mi hijo y también con mi hijo al mismo tiempo y separados de las personas que nos seguían observando. Solicitud que fue aceptada por el policía pero con la lógica condición de que ellos estrían presentes también.
Fue entonces, cuando lo vi acercarse a mi, ya tenía rostro y voz aquella persona y eso me permitió aterrizar más en la situación. Mis primeras palabras fueron un Hola y presentarme dando la mano y surgió sin control de mi, una voz tierna y cercana. Aún no entendía lo que pasaba pero si veía dos personas con sus ojos asustados y muy confundidos, igual que yo.
Les pedí ponerse uno frente al otro, salude a mi hijo con un beso en la mejilla y una mirada de complicidad. Aún seguía mi instinto, y de repente, me giré hacia Luis, un adolescente de quince años al que le pregunté que había pasado y le pedí a mi hijo que nos permitiera escucharlo, solo escucharlo.
Mi sorpresa fue oír que todo comenzó un mes atrás, cuando juntos coincidieron en un partido de fútbol y en el que el pase de un balón no se produjo como querían, situación en la que mi hijo se enfadó y en su reacción del momento se salió del partido para girarse hacia Luis y decirle “ eres un pesado ”. Palabras que no solo le dolieron, sino que, le alimentaron su rabia durante más de 30 días y fue así como llegó el momento en que coincidieron de nuevo y sin control alguno, su rabia fue más allá, se dirigió a mi hijo hasta romperle la bicicleta y golpearlo. Luego todo se descontrolo porque tampoco entendía lo que surgía de él, se vio rodeado de gente a la que quería decirle que no era su culpa pero a cambio surgía miedo y rabia hasta encontrarnos los tres allí.
Mi hijo no entendía como un “ eres un pesado ” era una palabra tan grave para verse golpeado y con la bicicleta rota. Sin embargo, mi necesidad en cerrar esa herida abierta surgió de repente y solo se me ocurrió preguntarle a mi hijo si podría hacer algo para que esas palabras desaparecieran lo máximo posible de Luis y que lo pensara, surgió entonces un “perdón por decirte eso”.
Aún así, faltaba que cada uno dijera quien era, les pedí que por favor se presentarán y dijeran las cosas buenas que tenía cada uno. Lógico había sorpresa en sus caras pero ante la mirada de dos policías y una madre, no se podían negar y fue así como de repente salieron palabras tan humanas y vulnerables de cada uno, difíciles de describir.
Soy, me gusta, no quiero lastimar, no se porque tenia tanta rabia, me duele que me hablen mal, no me gusta que me insulten, soy buen niño, no quiero hacer daño, tengo miedo…soy UNA GRAN PERSONA…Fue en ese momento, donde desvestimos la rabia para dejarnos llevar por la verdad y la inocencia.
El final fue una mirada y un lo siento por parte y parte, la denuncia era no la de una bicicleta rota sino la de dos niños que se dieron cuenta que necesitaban ser escuchados y que las palabras por ligeras que parecieran debían ser medidas en un futuro porque su carga emocional era absolutamente distinta para cada uno.
Entonces fue cuando reflexione, que a nuestro alrededor nuestros hijos están creciendo escuchando una y otra vez calificativos que aunque no entran en el diccionario como palabras vulgares, lamentablemente duelen y dejan heridas abiertas que se alimentan por esa repetitiva acción.
“Eres un pesado” “tonto”, “inútil”, “estúpido” y así sin parar son palabras que se han vuelto tan comunes en el vocabulario de los padres, de la televisión, de youtubers, de la radio y del entorno, que no nos hemos detenido a pensar, que lo que surge de la boca y que al parecer no es tan violento o parece inofensivo, realmente lo es y más cuando los que las reciben son niños.
Lo cierto, es que, las palabras negativas producen sentimientos de culpa, complejo, falta de autoestima, temor y odio de los niño hacia ellos mismos y hacia las personas que las usaron contra ellos alguna vez. A tal punto, que un día, sin darnos cuenta, por el camino nos podemos topar con alguien que está tan herido que sin saberlo, más con dolor que con mala intención simplemente se desborda y nosotros al verla, lo único que creeremos, es que esa persona necesita ser denunciada antes que ser escuchada.
Cartas para los que siguen ahí, son reflexiones e historias de personas que siguen buscando respuesta a sus miedos, problemas o dificultades. Es una puerta aún cerrada, pero que una vez se abra, ellos descubrirán que somos muchos los que estamos aquí con ganas de acompañarlos, en caso de que decidan salir.
Mercedes Sánchez
Community Manager &
Coach Individual y de Equipos
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