01 Jun QUE OCURRE CUANDO SE DICE “GRACIAS”
Por Mercedes Sánchez
Coach Individual y de Equipos
La palabra gracias, genera un vínculo entre las personas ya que no solo surge con la única intención de que llegue al otro, sino que es una importante señal de respeto y valor. Es una manera de ser consciente que se tienen limitaciones y que se necesita de la ayuda de los demás para cambiar las cosas y lograr hacerlas.
Algunos de los momentos de los que más disfruto del día son aquellos en los que surge de mi voz la palabra “gracias” y un día antes de escribir este artículo decidí contar las veces que usaba la palabra y mi sorpresa fue ver que no alcanzaba a superar las veinticinco veces.
Todo ocurrió porque alguien conocido se acercó y me dijo que en España no era usual dar tanto las gracias y que yo no necesitaba hacerlo y si en mi país era común, allí era diferente. Pues bien, aquí estoy tratando de evocar el porque para mi es tan importante y que me lleva a disfrutar del uso de esta palabra.
Sencillamente me encanta escucharla, sentirla y vivirla. Gracias, es una palabra natural que nace de una enorme humildad y lo mejor es que viene siempre acompañada de una pequeña sonrisa con la única intensión de hacer saber al otro que sus actos, palabras, mensajes, miradas, atenciones y más, nos han ayudado.
La palabra gracias, genera un vínculo entre las personas ya que no solo surge con la única intención de que llegue al otro sino que es una importante señal de respeto y valor, sin que en medio de esas dos personas haya límites, diferencias culturales, sociales, profesionales o económicas.
No hay nada más allá que un gran interés por reconocer que la ayuda del otro por pequeña que haya sido, ha generado en mi un cambio, una comodidad y una actitud donde por algún instante he estado mejor.
Y que no se confunda la gratitud con rendirse, sentir compasión, bajar la cabeza o sentirse inferior frente al otro y tampoco como una melosería del lenguaje. Por el contrario, es una manera de ser consciente que se tienen limitaciones y que se necesita de la ayuda de los demás para cambiar las cosas y lograr hacerlas.
Lo bueno de todo, es que siento que entre más gracias se da, más surge la necesidad de seguir compartiendo este sentimiento ya que hace que prestemos una atención permanente a las necesidades que cubrimos con la ayuda de los otros y a su vez podemos detectar lo que hacemos bien y lo que merece ser apreciado día a día.
Decir gracias por convicción, es manifestar una enorme sensibilidad por el otro, por los detalles y las acciones que hace la otra persona y que influyen en nosotros y nos hace sentir una actitud más positiva y serena sin esperar nada por nuestras palabras más allá de la sinceridad.
La gratitud me ha sido enseñada dentro de un protocolo de respeto y de convivencia con los demás, pero también es verdad que es una palabra que con el tiempo ha hecho parte indispensable de mi desarrollo personal y no puedo prescindir de ella ni reducirla por criterios ajenos ya que su esencia, es un sinónimo de felicidad y la felicidad no tiene límites ni formatos.
Así que será un placer para mi seguir diciendo gracias cuando en medio del tráfico alguien me cede el paso, cuando la cajera del supermercado me cobre, cuando alguien me entregue el periódico o cuando la persona menos esperada este frente a mi para ayudarme a cambiar las cosas por pequeñas que ellas sean.
Mercedes Sánchez
Community Manager &
Coach Individual y de Equipos
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