ESTRATEGIAS PARA ALCANZAR NUEVOS PROPÓSITOS

ESTRATEGIAS PARA ALCANZAR NUEVOS PROPÓSITOS

Por Mercedes Sánchez
Coach Individual y de Equipos

Las ventajas que trae enero es que venimos de una época donde la alegría, las celebraciones entre la familia y los amigos, nos han generado esas ganas de ilusionarnos, emprender, arriesgarnos por hacer cosas nuevas y alcanzar propósitos que como único fin, buscan que seamos y estemos mejor.

Para muchas personas empezar el año implica desear que hayan cambios en su vida, esperar que pasen cosas buenas y aspirar a cumplir nuevas metas. Es una oportunidad que vale la pena vivir ya que en nuestras manos está creer y entender que nuestros propósitos realmente importan.

Es cierto que para alcanzar esos propósitos se requiere de constancia, fuerza, disciplina y orden. También es verdad, que muchas veces las ganas nos obligan a salir de esa zona de confort. Para evitar que cuesten las metas y se renuncie a ellas por el camino, lo más significativo es ser honestos con nosotros mismos y contestarnos si esos propósitos que nos marcamos, son los que realmente queremos alcanzar.

Se trata de asumir que esos objetivos nuevos hablan de nosotros y son para nosotros. Si decidimos que los propósitos que queremos, son porque van acorde con lo que nos pide nuestro entorno o marcan los cánones sociales, es factible que la motivación personal que se requiere para cumplirlos nunca surja y esto ocurre porque no son objetivos nuestros sino de los demás. 

Las personas que verdaderamente saben lo que quieren cambiar y el para qué lo hacen, son aquellas que tienen la fuerza y la capacidad para crear un plan de acción y actuar para llegar a la meta.

ESCUCHAR ATENTAMENTE COMO NOS HABLAMOS A NOSOTROS MISMOS

Para alcanzar los objetivos que nos proponemos, es importante evocar los valores y el respeto por uno mismo, es uno de ellos. El cómo nos hablamos a nosotros mismos y más cuando sentimos esa necesidad de sacar fuerza para llegar a algo, es una situación que aunque parezca carecer de importancia, por el contrario, es una clave para nuestro avance.

Palabras como “es difícil”, “no vale la pena” ,“esto no es para mi” ,“estoy cansado”, “ya no quiero” y así muchas más, son frases que nos conducen a focalizar nuestro esfuerzo en lo que no queremos y alejarnos de aquello que perseguimos y que nos motiva.

Por ejemplo, si queremos adelgazar es porque detrás hay un valor como puede ser el de la responsabilidad con nuestra salud y bienestar y más allá de decir que es porque estamos gordos, quizá podríamos asegurar que el motivo es porque queremos nuestro cuerpo, es nuestro templo y queremos protegerlo de la manera más sana posible.

Cuidar la forma en que nos hablamos a nosotros mismos hace que la motivación permanezca, nuestros valores se afirmen y nuestras acciones tengan sentido ya que gran parte de nosotros se construye por lo que nos decimos y cómo lo sentimos.

El arte de visualizar nuestros propósitos, es también crear un lenguaje positivo que de paso a concentrar nuestro tiempo y energía en cosas buenas y aprender a dejar de enfocarnos en lo que no queremos o en lo que nada aporta a nuestro recorrido hacia la meta.

Puntos como ser realistas con lo que queremos, hacer una lista con nuestras habilidades y capacidades, no abrumarnos con montones de propósitos al mismo tiempo, delimitar un plazo para cumplirlos y tomarnos nuestro tiempo para elegir cuándo podremos hacerlo, son estrategias que nos ayudarán a sentirnos empoderados y comprometidos con lo que queremos y a su vez, hacer que funcione bien.

  • ¿Cómo te gustaría verte de aquí a un año?
  • ¿Qué te gustaría haber logrado?
  • ¿Para qué crees que te va a servir el propósito que buscas?
  • ¿Qué capacidades y valores hay en ti que te permita acercarte a ese objetivo?
  • ¿Qué dice de ti cuando pongas en marcha aquel objetivo que persigues?

Estas son algunas de las preguntas que pueden ayudar a que los propósitos tengan sentido, haya más probabilidades de que se logre lo que nos proponemos, fluyan oportunidades y seamos nosotros mismos los que eliminemos los obstáculos para alcanzarlos.

Y es que cada sueño, cada propósito, cada objetivo es un viaje que comienza con un solo paso, creer en nosotros mismos.

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